Cuando la actriz Christina Applegate se encontraba en pleno rodaje de la serie Dead to me, a mediados de 2021, comenzó a notar dificultades para caminar y acudió al médico para recibir una terrible noticia: sufría esclerosis múltiple. Desde entonces, la actriz ha visto empeorar notablemente su movilidad mientras mantiene una tortuosa relación con el dolor.
La esclerosis múltiple (EM) es conocida como la enfermedad invisible porque sus primeros síntomas no se aprecian a simple vista. El dolor, la fatiga, los problemas cognitivos y los cambios de humor surgen en las primeras etapas de la enfermedad, hasta la aparición de síntomas más evidentes: la dificultad para caminar o la discapacidad.
Ahora, un grupo de investigadores fineses ha conseguido identificar un marcador de esta enfermedad para poder diagnosticar su severidad de forma más precoz, y adecuar y probar así terapias más efectivas.
Los investigadores han comprobado que los bordes inflamatorios que se encuentran alrededor de las lesiones cerebrales muestran la rapidez y la severidad con que progresa la esclerosis múltiple. Los resultados revelan que, cuanto más ancho es el borde inflamatorio alrededor de una lesión cerebral, más agresivo es el avance de la enfermedad.
Además, la medición y comparación de la evolución de estos bordes podría resultar básico, a juicio de los investigadores, para avanzar en la evaluación de nuevos medicamentos.
Este estudio, que ha sido publicado por la revista Nature1, se ha basado en la combinación de imágenes PET de un total de 114 pacientes fineses que sufren la enfermedad con el análisis de tejido cerebral de pacientes holandeses ya fallecidos.
Este análisis ha llevado a los investigadores a determinar que cuando las células microgliales forman un borde grueso alrededor de las lesiones de EM, su actividad afecta con mayor intensidad al tejido cerebral sano y provoca daños irreversibles.
Aunque estas células normalmente protegen el sistema nervioso central de daños y de la actividad de patógenos, en la esclerosis múltiple se activan de forma persistente en los bordes de las lesiones con una labor de “limpieza” que termina por inflamar y dañar el cerebro.
A juicio de los investigadores, este hallazgo no solo ayuda a identificar con antelación a los pacientes que precisan tratamientos más agresivos sino también a evaluar la efectividad de nuevos candidatos a fármacos mediante la observación de cambios en los bordes de las lesiones.
En la actualidad, los tratamientos contra la esclerosis múltiple se limitan a reducir la actividad de recaída, pero apenas pueden controlar la evolución de la enfermedad.
Los investigadores identificaron en el mismo estudio cambios moleculares únicos en las lesiones del borde ancho, que podrían convertirse en diana terapéutica para ralentizar las acumulaciones de discapacidad en pacientes que progresan rápidamente.
El equipo confía en demostrar en un futuro si existe una relación directa entre la presencia de estas lesiones y la respuesta de las personas con esclerosis múltiple a las nuevas terapias.
- Nature. Nature medicine. Broad rim lesions are a new pathological and imaging biomarker for rapid disease progression in multiple sclerosis. [Internet]. Disponible en: https://www.nature.com/articles/s41591-025-03625-7