La lipocalina-2 o NGAL, una glicoproteína secretora que se encuentra presente en diferentes enfermedades renales, ha cobrado protagonismo en los últimos años como biomarcador fiable para diferentes tipos de cáncer debido a su patrón diferencial de expresión, como el cáncer de mama, el colorrectal, el de esófago, la leucemia mieloide crónica, el carcinoma hepatocelular, o cánceres gástricos y endometriales.
Ahora, un nuevo estudio1 realizado por científicos coreanos tiene como protagonista también esta proteína. El grupo de investigación ha determinado que la presencia de niveles elevados de lipocalina‑2 en el suero o en la orina indican la presencia de cáncer de vejiga con una precisión del 90%.
En su estudio, los investigadores también han comprobado que los niveles de esta glicoproteína aumentaron a medida que avanzaba el estadio tumoral y que, por el contrario, con la cirugía se redujeron significativamente.
Los autores indican que, frente a los métodos de diagnóstico convencionales como la cistoscopia, que resultan costosos e invasivos, la combinación de la lipocalina-2 con otros biomarcadores podría incrementar la precisión en el diagnóstico y por lo tanto mejorar los tratamientos.
Por otra parte, un grupo de investigadores italianos de las universidades San Raffaele y de Milán ha encontrado un biomarcador específico que podría mejorar el diagnóstico del carcinoma urotelial, el tipo más frecuente de cáncer de vejiga.
En su estudio2, los científicos han identificado una proteína llamada integrina α5β1 como un marcador único capaz de detectar las células cancerosas de vejiga en su estadio inicial tanto en humanos como en perros.
A lo largo del experimento, han comprobado que esta proteína estaba completamente ausente en el tejido sano, mientras se detectaba en el 81% de las células malignas, en los casos humanos, y en el 100% de los canes. Según afirman, este indicador no solo se activa en la forma más peligrosa de la enfermedad, sino que es capaz de identificar su presencia a nivel celular, de forma que los profesionales de oncología pueden actuar de forma dirigida en lugar de tratar toda la vejiga.
Este descubrimiento tiene una potencialidad doble: por un lado, esta proteína podría combinarse con otros agentes para conseguir imágenes más claras y precisas de los posibles tumores residuales que hayan podido quedar después de una cirugía o un tratamiento inicial y, por otro, actuar como una herramienta de administración de fármacos, para guiar el envío de los medicamentos de forma dirigida hacia el tumor y limitar los efectos secundarios.
Ambos biomarcadores ofrecen el potencial de mejorar la búsqueda de tratamientos más efectivos contra esta enfermedad, la quinta tipología de cáncer más frecuente en España. Solo en 2024 fue diagnosticado a casi 18.000 hombres y a más de 4.500 mujeres, según datos de la Asociación Española contra el Cáncer3.
- NIH. National Library of Medicine. National Center for Biotechnology Information. Lipocalin 2 as a potential liquid biopsy marker for early detection of bladder cancer. [Internet]. Disponible en: https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC12687296/
- Frontiers in Oncology. High-grade non-muscle invasive urothelial carcinoma in dogs and humans share specific expression of integrin α5β1. [Internet]. Disponible en: https://www.frontiersin.org/journals/oncology/articles/10.3389/fonc.2025.1590073/full
- Asociación Española contra el Cáncer. Cáncer de vejiga. [Internet]. Disponible en: https://www.contraelcancer.es/es/todo-sobre-cancer/tipos-cancer/cancer-vejiga